martes, 15 de julio de 2014

La globalización, ¿a favor o en contra de las PYMEs?

Como estamos viendo, la globalización es un fenómeno que se está asentando en las economías mundiales. Eso se debe a la liberalización de los mercados y, sobre todo, al crecimiento de las nuevas tecnologías. Ahora tenemos más facilidades que nunca para externalizar nuestros servicios y las PYMEs tienen que aprovecharse de ello. Por ahora, es escaso el porcentaje de pequeñas y medianas empresas que cuenten con comercio internacional destacable, pero lo tienen como objetivo a corto o medio plazo. Las principales razones son su escasa financiación y el desconocimiento sobre los procesos de internacionalización. Para paliar estos problemas recomendaría, primero, solicitar servicios de consultoría especializados en el ámbito que les aconsejara y guiara en el proceso de internacionalización, haciéndolo más eficiente y efectivo. Y, segundo, les aconsejaría pedir un préstamo al banco (¿Un préstamo, hoy en día? sí). Hay muchos bancos que premian el emprendedurismo de nuestros empresarios. Y si es para proyectos dentro de un mercado en auge, más aun. Las principales ventajas de estos préstamos a emprendedores frente al préstamo corriente es el bajo tipo de interés (T.A.E.) y algo de ayuda para pagarlos, por medio de las carencias (tanto parciales como totales). La globalización hace que sólo los productos y/o servicios competitivos (o los que se vendan mejor) sean los que vayan a sobrevivir en el mercado. La globalización trae como principal contra para las PYMEs, la importación. Tanto países como empresas importarán servicios y productos de economías de bajo coste, es decir, que sean más baratas que las que se encuentran en el ámbito nacional. Pero por otro lado trae una principal ventaja, la exportación. Los productos que sean innovadores, de mayor calidad, más baratos o que traigan más facilidades a la hora de comercializarlos son los que triunfarán, éstos son los factores a tener en cuenta por las PYMEs a la hora de exportar sus servicios.
Así que,  la globalización es un arma de doble filo, con oportunidades y amenazas para las pequeñas y medianas empresas. Pero como ya se sabe, no todo el monte es orégano y las oportunidades que se presentan suponen riesgos. Los que antes se adapten a esta nueva realidad y se asienten primero en el comercio internacional tendrán más probabilidades de éxito, pero para mantenerse tendrán que ser competitivas. Y para ello, las PYMEs tienen que adaptar sus procesos de producción y modelo organizacional. Y éste es su mayor reto.

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